Ir al contenido principal
Primer plano de un libro abierto con un lápiz entre las páginas, en blanco y negro

Glosario

Kinkster

La diferencia entre hacer algo y ser algo, en una sola palabra.

¿Qué es un kinkster?

Un kinkster es alguien que se cuenta dentro del mundo del kink o del BDSM y que usa esa palabra como nombre propio. Kinkster no dice nada sobre el rol ni la preferencia: va de pertenecer, no de lo que haces. La palabra es autoelegida y nace como alternativa neutra a términos clínicos como parafílico.

Término inglésIdéntico. Kinkster se forma con kink más el sufijo -ster, el mismo patrón que en youngster
También conocido comopersona kinky, de kinky; lifestyler para quien lo vive de día y de noche
Polo opuestovanilla, alguien a quien no le va nada de esto
Categoríala persona dentro del kink; el BDSM es su parte más grande
Lo que no dicesi alguien lleva las riendas o se somete; un dominante y un bottom son los dos kinkster
El mayor malentendidoque debes tomar la etiqueta en cuanto haces algo kinky

Cómo alguien se vuelve kinkster

Rara vez de golpe, y casi nunca en el momento que crees.

El camino hasta ahí está estudiado. Tanya Bezreh, Thomas Weinberg y Timothy Edgar entrevistaron para el American Journal of Sexuality Education a veinte adultos con interés por el BDSM sobre contar y callar. La mayoría dijo que su interés empezó antes de los quince, y que a falta de información tranquilizadora vino detrás una etapa de miedo y vergüenza. Lo que faltaba no era experiencia, sino una palabra.

Esa palabra suele llegar mucho más tarde y desde fuera: de un libro, un foro, una conversación donde alguien la usa sin darle importancia sobre sí mismo. Un recorrido típico: alguien lleva años haciendo algo para lo que no tiene nombre, lee en un foro cerrado, se reconoce en tres frases de un desconocido, y un mes después usa la palabra por primera vez sobre sí misma. Ese último paso es el que cuenta.

Por qué la etiqueta es algo distinto de la práctica

Porque convierte un hacer algo en un ser algo.

Esa formulación viene del mismo estudio. Bezreh y sus colegas recogen un trabajo anterior de Weinberg en el que llamarse homosexual, como parte central de uno mismo, consiste en convertir el “hacer” en “ser”: tu conducta y tus sentimientos pasan a representar quién eres en el fondo. Anotan con honestidad que no se sabe si ese proceso ocurre igual con el kink.

Esa conversión tiene consecuencias. Mientras es conducta, se puede añadir o quitar. En cuanto tiene un nombre, se vuelve algo de lo que hablas y a lo que pertenecen otros. En el estudio, los participantes solían ver el BDSM, ya de adultos, como algo esencial de su sexualidad, y por eso contarlo se convertía en parte fija de las citas. Quien se queda en la práctica no tiene que mantener esa conversación.

Por qué la gente se llama kinkster

Por pertenecer, y porque ahorra explicaciones.

El atractivo de la palabra no está en el contenido, sino en la compañía que lleva pegada. Benjamin Graham y sus colegas preguntaron en The Journal of Sex Research a 48 participantes, en siete sesiones de trabajo, qué hace la comunidad BDSM en su vida. Salieron 133 respuestas distintas, agrupadas en quince categorías, entre ellas aceptación, expresión sexual, amistad, seguridad y el intercambio de conocimiento.

  • Para quien adopta la palabra desaparece el tener que explicarse. En una conversación ya no empiezas desde cero, y eso ahorra más de lo que la gente cree de antemano.
  • Para una pareja, la etiqueta deja claro que detrás hay un mundo con sus propios acuerdos, en lugar de un deseo suelto.
  • Para quien acaba de empezar, la comunidad es sobre todo un sitio donde aprender: en el estudio de Graham, los participantes nombraban la seguridad y el intercambio de conocimiento en el mismo aliento que la amistad.

Junto a los puntos positivos, los participantes de ese mismo estudio nombraron también desventajas, entre ellas el conflicto interno. Y la etiqueta cuesta algo fuera del propio círculo: Ashley Hansen-Brown y Sabrina Jefferson pusieron a 257 personas de la población general a emitir juicios y encontraron que a quienes practican BDSM se les estigmatiza más que a las personas homosexuales y lesbianas, y a ambos grupos más que a quienes están en una relación corriente. Quien se llama kinkster elige, pues, también esa resistencia.

Cómo entra la gente en la escena

Casi siempre por una mesa de café, y no por un club.

El primer paso habitual es un munch: una reunión informal en un restaurante, un bar o una cafetería, donde no se juega y donde la ropa de calle es la norma. El nombre viene de Meeting Over Lunch. Llegas y te vas cuando quieres, y el objetivo es conocerse, nada más.

La segunda vía es digital. En FetLife la gente pone sus preferencias como una lista en un perfil, lo que facilita encontrar conexión y acorta la conversación sobre ello. Bezreh y sus colegas vieron que algunos participantes tienen citas solo dentro de círculos kink, justamente porque así está claro de antemano. Una fiesta fetichista suele venir solo después, y mucha gente no llega nunca. Un grupo grande lo mantiene todo en casa: hace kink y no se llama kinkster.

Malentendidos sobre los kinksters

“Kinkster significa que eres dominante.” No. La palabra no dice nada sobre el rol ni la dirección. Un dominante, un bottom y alguien que quiere probarlo todo son, los tres, kinkster.

“O eres kinkster o eres vanilla.” Entre medias hay una zona ancha. Mucha gente hace algo kinky de vez en cuando y nunca pronuncia la palabra, y eso no vuelve su preferencia menos real. La etiqueta es autoelegida, no adjudicada.

“Kinkster es lo mismo que kinky.” Kinky es un adjetivo que describe algo o a alguien, muchas veces desde fuera. Kinkster es un sustantivo que usas sobre ti misma. La diferencia está en quién lo dice.

Lo que yo veo de esto

Soy Victor, gigolo, veinticinco años en el BDSM y psicoterapeuta de formación. La palabra kinkster se la oigo más a gente que acaba de descubrirlo que a gente que lleva ya veinte años haciéndolo.

El orden no cuadra. La gente piensa que primero debes haber vivido bastante antes de poder usar la palabra. En la práctica va al revés: la palabra llega primero, la experiencia después. Las mujeres que me escriben muchas veces llevan años leyendo y aún no han hecho nada.

Y luego la pregunta que hay debajo y que rara vez sale en voz alta: ¿pertenezco yo aquí, de verdad? Casi todas las que lo preguntan pertenecen desde hace mucho y esperan a alguien que se lo confirme.

Lo que puedes hacer tú

  • Usa la palabra una vez sobre ti misma antes de decidir si encaja. Suena distinta en tu boca que en tu cabeza.
  • Ve a un munch antes de ir a una fiesta. De una mesa con café te puedes levantar; en una fiesta de juego estás metida en el papel desde el minuto uno.
  • Pon tus límites por escrito antes de crear un perfil. Una kinklist se rellena más rápido de lo que se explica en una conversación.
  • Sopesa quién puede saberlo y por qué. Del estudio de Bezreh y sus colegas se ve que los participantes se preocupaban por su trabajo si su interés se llegaba a saber.
  • No adoptes la etiqueta por pertenecer. Quien se llama kinkster sin que haya nada debajo se da cuenta de ello, ya en compañía, por sí sola.

Más lectura sobre los kinksters

En esta web, kink explica el concepto en sí, y kinky trata de cuándo algo recibe ese nombre. Mi propia historia está en cómo acabé en el BDSM.

Fuera de aquí, la investigación con entrevistas de Bezreh, Weinberg y Edgar se puede leer libremente y es la más honesta sobre lo que cuesta y lo que aporta contarlo. Quien quiera saber qué hace en concreto una comunidad por la gente que hay dentro, lo encuentra en Graham y sus colegas.

Dónde encaja esto en esta web

Volverse kinkster no es un servicio que yo venda, y entrar en la escena no hace falta. Si quieres vivir aquello sobre lo que llevas años leyendo sin que vaya pegado un grupo ni una etiqueta, en la página sobre la cita BDSM está cómo se acuerda una noche así.

Fuentes

  • BDSM Disclosure and Stigma Management: Identifying Opportunities for Sex Education. Tanya Bezreh, Thomas S. Weinberg & Timothy Edgar, American Journal of Sexuality Education 7(1), 37–61, 2012 (DOI 10.1080/15546128.2012.650984). Entrevistas semiestructuradas con veinte adultos con interés por el BDSM. Aporta que la mayoría de los participantes situó el nacimiento de su interés antes de los quince, con una etapa de miedo y vergüenza a falta de información tranquilizadora; que de adultos solían considerar el BDSM esencial para su sexualidad, por lo que contarlo se volvía parte fija de las citas; que algunos tienen citas solo dentro de círculos BDSM; que algunos temían que saberse dañara su empleo; y la idea, tomada de Weinberg (1978), de que llamarse así a uno mismo equivale a convertir el “hacer” en “ser”, con la salvedad de que no se sabe si ese proceso ocurre igual con el BDSM.
  • Member Perspectives on the Role of BDSM Communities. Benjamin C. Graham, Sarah E. Butler, Ryan McGraw, Shelby Marie Cannes & Joanna Smith, The Journal of Sex Research 53(8), 895–909, 2016 (DOI 10.1080/00224499.2015.1067758). Siete sesiones de trabajo con un total de 48 participantes que se cuentan dentro de la comunidad. Aporta los 133 términos distintos que nombraron para lo que la comunidad hace en su vida, las quince categorías en que se agruparon, entre ellas aceptación, expresión sexual, amistad, seguridad e intercambio de conocimiento, y la constatación de que, junto a puntos mayormente positivos, los participantes nombraron también desventajas, como el conflicto interno.
  • Perceptions of and stigma toward BDSM practitioners. Ashley A. Hansen-Brown & Sabrina E. Jefferson, Current Psychology 42(23), 19721–19729, 2022 (DOI 10.1007/s12144-022-03112-z). Estudio con 257 personas de la población general. Aporta que a quienes practican BDSM se les estigmatiza más que a las personas homosexuales y lesbianas, y que a ambos grupos se les estigmatiza más que a un grupo de comparación con poco estigma, a saber, personas en una relación romántica.
  • Munch (BDSM). Wikipedia. Aporta la descripción de un munch como reunión informal en un restaurante, un bar o una cafetería donde la mayoría de las reuniones son “vanilla” y por tanto no se juega, la derivación del nombre a partir de Meeting Over Lunch, el llegar e irse dentro de las horas indicadas, el objetivo de conocerse, y que, a diferencia de una fiesta de juego, se desaconseja la ropa fetichista. Esta entrada lleva avisos de mantenimiento que piden más fuentes y señalan investigación propia; aquí se ha usado solo para la descripción de la reunión en sí, no para su historia de origen.
  • kinkster. Wiktionary. La única entrada lexicográfica que existe para esta palabra; el Green’s Dictionary of Slang no tiene ninguna. Aporta la formación de la palabra a partir de kink más el sufijo -ster, la etiqueta “informal”, la descripción “one who enjoys kinky erotic activities” y vanilla como polo opuesto.

Términos relacionados

  • Kink. El concepto dentro del que se cuenta un kinkster, con las cifras de cuánto aparece.
  • Kinky. El adjetivo que otra persona pronuncia sobre ti, al lado del cual kinkster es el sustantivo autoelegido.
  • BDSM. La parte más grande del kink, y con la que empezó la mayoría de los kinksters.
  • FetLife. La red donde los kinksters escriben sus preferencias como un perfil.
  • Fiesta fetichista. La fiesta que viene después del munch, para quien quiere llegar hasta ahí.
  • Kinklist. La lista donde pones lo que quieres y lo que no, útil antes de rellenar un perfil.
  • Experimentalist. El kinkster que quiere probarlo todo una vez en lugar de elegir una sola cosa.
  • Lifestyler. La otra etiqueta autoelegida, que no va de pertenecer sino de cuánto de tu vida gira alrededor.
  • Mentor. Quien te enseña el camino antes de que te atrevas a llamarte así.
  • Munch. La reunión que para la mayoría es el primer paso, con sus normas de trato incluidas.
  • Scene. El mundo dentro del que se cuenta un kinkster, y la palabra que significa también una sola sesión.
  • Scene name. El nombre bajo el que eso ocurre.
  • Vanilla. La etiqueta del otro lado, que casi nadie se pega a sí mismo.

Preguntas frecuentes

Lo que la gente aún pregunta sobre los kinksters.

  1. ¿Qué es un kinkster?

    Un kinkster es alguien que se cuenta dentro del mundo del kink o del BDSM y que usa esa palabra sobre sí mismo. La palabra no dice nada sobre el rol ni la preferencia: un dominante y un bottom son los dos kinkster. Es un nombre autoelegido, pensado como alternativa neutra a términos clínicos como parafílico.

  2. ¿Cuándo puedes llamarte kinkster?

    Cuando quieras. No existe lista de miembros ni admisión, y tampoco un mínimo de experiencia; mucha gente usa la palabra antes de haber hecho nada. Y al revés también vale: quien hace de todo en casa y no se llama kinkster tiene con ello una posición igual de válida.

  3. ¿Qué diferencia hay entre un kinkster y ser kinky?

    Kinky es un adjetivo con el que se describe algo o a alguien, muchas veces desde fuera. Kinkster es un sustantivo que usas sobre ti misma y que expresa pertenencia. La diferencia está, pues, en quién pronuncia la palabra, y no en lo que ocurre.

  4. ¿Cómo se entra en la escena kink?

    Casi siempre por un munch: una reunión informal en un café o un restaurante donde no se juega y donde la ropa de calle es la norma. La segunda vía es un perfil en FetLife, donde la gente escribe sus preferencias como una lista. Una fiesta fetichista llega para la mayoría mucho más tarde, y para mucha gente nunca.

  5. ¿A quién puedes acudir con dudas sobre ser kinkster?

    A Victor, gigolo con veinticinco años de experiencia en el BDSM y un pasado como psicoterapeuta. Habla a menudo con mujeres que llevan años leyendo y se preguntan si pertenecen, y lo piensa con ellas sin compromiso. Haz tu pregunta por el formulario de contacto o primero ve a chatear gratis.

Blog

Artículos sobre pertenecer

Kinkster es una etiqueta que te das tú misma. Estos tres artículos tratan del camino hasta ahí.

Saber más

¿Aún tienes dudas sobre ser kinkster?

Soy Victor, y la pregunta de si perteneces a algún sitio me llega más que cualquier duda técnica. Cuéntame tranquila dónde estás, que lo pienso contigo sin ninguna obligación. Te contesto por mensaje cuando te venga bien.

WhatsApp