
Antes de quedar
La conversación previa
De ese primer mensajito nace una conversación. Aquí lees de qué va esa conversación, y por qué hace que el resto de la cita sea mucho más fácil.
Conocernos a gusto y charlar un rato
De ese primer mensajito nace una conversación. Nos vamos conociendo un poco. No hace falta complicarlo: dos personas que se conocen, sin más. Hablamos de lo que buscas y de dónde están tus límites. Ninguna pregunta es rara. Tómate todo el tiempo que quieras, quiero que tomes una buena decisión que encaje contigo.
Fotos
Durante nuestra conversación también te envío una o varias fotos mías. Así puedes decidir con calma si te sientes atraída por mí, o justo lo contrario. Si entonces decides que no te parezco atractivo y prefieres no seguir con la cita, también está perfectamente bien. Valoro la honestidad mucho más que el ‘ghosting’.
Además, me encantaría recibir una foto tuya, para captar también mejor tu vibra. Esto nos ayuda a los dos a hacernos una idea de quiénes somos y de si hay química. Pero no es obligatorio, si no te sientes cómoda con ello.
Todo gira en torno a una experiencia relajada y mutuamente agradable, y las fotos ayudan a eso.
¡A no ser que decidamos hacerlo aún más emocionante y optar por una cita a ciegas de verdad! En ese caso las fotos no hacen falta.
Deseos y anhelos
Tus deseos, tus sueños, tus anhelos, tus fantasías y tus límites son siempre el punto de partida. Antes de cada cita nos tomamos el tiempo de hablar de lo que buscas, de qué actividades te atraen y de con qué te sientes a gusto. Siempre hay espacio para una comunicación abierta, antes, durante y después de nuestra cita.
¿Te cuesta poner en palabras lo que quieres y lo que no? Rellena entonces el formulario de inspiración. Ahí indicas a qué dices que sí y a qué no. Unos minutos de trabajo, en un momento que te venga bien.
Esto puede ir desde la sensualidad hasta la dominación y la sumisión. Cuanto mejor sé qué quieres vivir, mejor puedo hacerlo realidad para ti. Eso determina también qué cosas llevo y cuáles no.
Seguridad
Tu seguridad está siempre por encima de todo.
El trauma sexual, las limitaciones físicas o psíquicas y el uso de medicación son cosas importantes que me gusta saber de antemano. Si, por ejemplo, tienes posibilidad de sufrir un ataque epiléptico, quiero saber cómo debo actuar. O si tienes ciertos desencadenantes que pueden provocar reacciones fuertes, también me gusta oírlo con antelación. No pasa absolutamente nada si ocurren cosas así; estoy preparado y sé manejarlo bien. Y si vienen lágrimas, tampoco pasa nada en absoluto. Es más, hasta puedo ayudarte a procesar algunas de estas cosas.
Tu seguridad y tu bienestar están siempre primero, así que, por favor, sé abierta sobre lo que debo saber para poder ofrecerte una experiencia segura y cómoda.
Expectativas
Así que, si tienes expectativas concretas, dilas en voz alta. Solo así puedo tenerlas en cuenta. Guardarte tus deseos y expectativas y aun así esperar que se cumplan es un poco como esperar una pizza que nunca pediste.
Y si se trata de BDSM, rellena tranquilamente la lista de inspiración. Así sé un poco más sobre ti: qué te enciende y qué te gustaría vivir alguna vez.
Condones
Uso siempre condón en la penetración como norma. El sexo oral puede ser sin él.
Ser abierta y sincera sobre lo que quieres y dónde está tu límite refuerza nuestra seguridad y confianza mutuas, y contribuye a una experiencia despreocupada y agradable juntos.
Límites
Acordamos con claridad cómo puedes indicar tus límites. En principio, ‘stop’ significa siempre stop y ‘no’ significa siempre no. Dar unos golpecitos o patalear cuenta también como stop o no. Claro, nítido y fácil.
Con un stop, el juego se pausa y nos sentamos con calma a recuperarnos o a hablar. Después decidimos juntos cómo seguimos. Para mí es esencial poder confiar en que indicas con claridad cuándo hace falta un stop. Si eso no se te da bien, dímelo. Entonces soy aún más cuidadoso y te pregunto más a menudo cómo estás.
Si tiendes a decir ‘stop’ o ‘no’ sin querer parar de verdad, podemos acordar otra ‘palabra de seguridad’. Así los dos sabemos exactamente cómo se marca el límite.
Esto es aún más importante en una primera vez o cuando la sexualidad viene cargada. Siempre debes sentirte segura, en todo momento.
Qué pasa después
Cuando tus deseos y tus límites están claros, recibes de mí una propuesta con fecha, hora, duración y precio. Después vamos a la parte práctica: dónde quedamos, qué te pones, cómo organizas una llamada de seguridad. Todo eso está en la preparación.
