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Glosario

Castidad

Durante ochocientos años la castidad fue algo que te pedías a ti misma. Ahora suele ser algo que cedes a otra persona.

¿Qué es la castidad?

La castidad (en inglés: chastity) es privarte de la satisfacción sexual. La palabra tiene dos vidas. Como virtud moral, castidad significa que llevas tú misma las riendas de tu sexualidad; en el BDSM significa que otra persona lo hace por ti, casi siempre con un candado cuya llave guarda alguien más. En los dos casos es una elección, no una carencia.

Término inglésChastity; la variante inglesa tiene su propia entrada en esta web, mira chastity
Dos significadosla virtud moral del autodominio sexual, y la práctica BDSM de la privación
Origen de la palabradel latín conscius, “consciente”, a través del neerlandés medio cuusch
Con quéuna regla, o un cinturón de castidad o una jaula de castidad con un candado
Quién tiene la llaveel keyholder, en neerlandés el sleutelhouder
Mayor riesgoestrangulamiento y daño en la piel bajo un aparato que no se puede quitar

Cómo es la castidad en la práctica

La castidad casi nunca empieza por un aparato. Empieza por una frase.

Toma el caso más sencillo, y a la vez el más común: dos personas acuerdan que una no se toca durante una semana y que la otra decide cuándo vuelve a poder hacerlo. No entra metal de por medio. Lo que lo hace funcionar es que el tema vuelve cada día sin que nadie tenga que hacer nada. Ahí está el núcleo de la castidad: el trabajo lo hace el acuerdo, no el candado.

El segundo caso es distinto. Alguien lleva una jaula de castidad o un cinturón, la llave está en manos de otra persona, y el acuerdo corre durante días o semanas. Ahora entra el mantenimiento: limpiar, revisar, y un plan para el momento en que quien lo lleva tenga que salir de ahí con urgencia. Ese plan no es un detalle. Urólogos de la University of Florida repasaron para American Journal of Men’s Health cien casos documentados de estrangulamiento del pene. En algunos expedientes el seguimiento se alargó años después del incidente. Existe incluso una clasificación, la de Bhat, con grado 1 para la hinchazón sin piel dañada y grado 5 para el daño tisular permanente. Que exista una escala para esto ya dice bastante sobre por qué conviene tener una salida preparada de antemano.

Lo que comparten las dos formas es la forma de la conversación que las rodea. Hay un principio, hay un final acordado, y hay alguien que decide sobre eso.

De dónde viene la palabra castidad

De una palabra latina que significa “consciente”, y ese es un rodeo curioso.

La Etymologiebank recoge el Etymologisch Woordenboek van het Nederlands de Philippa y colegas. Ahí aparece cuusch entre 1265 y 1270, con el sentido de “limpio de cuerpo, honesto, recatado”, en la cita cusch ende fijn. La palabra viene del latín cōnscius, “consciente”, formada a partir de com- (“con”) y scīre (“saber”), la misma de la que sale conciencia. Solo a partir de ese sentido de consciencia creció el de “que se abstiene del placer sensual”. La misma raíz está en el alemán keusch y en el inglés antiguo cūsc. En Flandes, por cierto, el lado más viejo de la palabra sigue vivo: allí kuisen es limpiar.

Hay un chiste que nadie buscó. La palabra para la abstinencia empezó siendo la palabra para la atención, y es justo lo que hace hoy un acuerdo de castidad: te mantiene todo el día consciente de algo en lo que, si no, ni pensarías.

La carga moral entró por la Iglesia, y ahí sigue. El Catecismo de la Iglesia Católica describe la castidad en el párrafo 2337 como “la integración lograda de la sexualidad en la persona” y la llama en el 2339 “un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana”. Dominio de sí, pues. Quien pone eso al lado de la práctica moderna ve cómo se invierte la imagen: la virtud te pide sostener tú misma las riendas, la escena se las da a otra persona.

Por qué la gente practica la castidad

Porque algo sigue corriendo mientras no pasa nada.

En casi todo lo que hay en esta web hay una noche, un acto y un final. La castidad funciona a otra escala. Hay un acuerdo, y sigue ahí el martes por la mañana en el supermercado. Para mucha gente la excitación es esa: no lo que pasa, sino lo que espera.

Lo que aporta a cada persona varía.

  • A quien se abstiene se le va lo opcional. Hay una cosa sobre la que no decides tú, y a una parte de la gente eso le trae calma en vez de frustración.
  • A quien guarda la llave le cambia el papel. No hace falta estar presente para tener influencia, y eso vuelve atractiva esta práctica para quien tiene poca gana del teatro de una escena.
  • Para dos personas juntas de pronto corre algo los días en que no hay nada más en la agenda. Pocos acuerdos consiguen eso sin líos.

La castidad no quita ningún bloqueo. Si la conversación sobre el sexo lleva años parada, un candado no la va a abrir, y un acuerdo que haces solo para tener contenta a la otra persona se convierte en una tarea en dos semanas. Hay algo más: el papel de keyholder es más trabajo del que parece. Quien lo asume y luego no se ocupa deja a la otra persona metida en algo que ha dejado de ser un juego.

Cómo practica la gente la castidad

La mayoría empieza demasiado grande y se echa atrás en una semana.

El recorrido habitual es un acuerdo corto que gusta, seguido de uno más largo. Lo que la gente se encuentra por el camino no es el deseo sino la logística: dormir, hacer deporte, lavarse, y la pregunta de qué pasa si uno de los dos se pone enfermo.

A grandes rasgos existen cuatro formas, y a menudo se solapan.

  1. La castidad como regla. Sin aparato, solo un acuerdo sobre qué se puede y qué no. Es la forma con la que empieza casi todo el mundo y en la que buena parte se queda.
  2. La castidad por una noche. El candado se cierra al principio de la noche y se abre en un momento fijado de antemano. Para sentir cómo es, no para demostrar nada.
  3. La castidad durante días o semanas, con un keyholder localizable. Aquí empieza a contar el mantenimiento.
  4. La castidad con estímulo de por medio, cuando sí hay contacto pero sin descarga, y para la que existe la palabra edging. Es la variante en la que la mayoría acaba parando.

La diferencia entre la versión cuidadosa y la descuidada está en dos cosas. La cuidadosa tiene una fecha y una segunda llave; la descuidada va aplazando la fecha y tiene una sola. Prolongar, por cierto, no es el problema. Prolongar una y otra vez sin hablarlo nunca, sí.

Malentendidos sobre la castidad

“El cinturón de castidad viene de la Edad Media.” No, y está investigado. Albrecht Classen, medievalista de la University of Arizona, le dedicó un libro entero: The Medieval Chastity Belt: A Myth-Making Process (Palgrave Macmillan, 2007). La editorial lo resume como un análisis del origen de ese mito, y de cómo una idea equivocada y cómoda sobre una supuesta práctica histórica llevó a imágenes directamente falsas de maridos celosos. El tema de ese libro no es el cinturón sino la historia que se contó sobre él. ¿Y los objetos en sí? La enciclopedia sobre el cinturón de castidad no encuentra pruebas creíbles hasta el siglo XV, y eso es más de cien años después de que acabara la última cruzada. Lo que hay tras el cristal de los museos suele ser fabricación del siglo XIX.

“Castidad significa que no hay sexo.” En la fuente de la que la palabra saca su carga moral está justo lo contrario. El Catecismo nombra tres formas de la virtud, “la de los esposos, la de la viudez, la de la virginidad”, y escribe que los casados están llamados a “vivir la castidad conyugal”. La castidad trata del trato con el deseo, no de su ausencia.

“La castidad es cosa de hombres.” La palabra no, el aparato casi siempre sí. La literatura sobre los candados de castidad va casi por completo sobre penes, por la razón sencilla de que una jaulita cierra ahí con más facilidad. El acuerdo en sí no tiene género, y en la práctica, en esta web, la llave está más veces en manos de una mujer que de nadie más.

“Castidad y chastity son dos cosas distintas.” Es el mismo concepto en dos idiomas. En esta web la palabra inglesa va aparte porque la gente la teclea así y porque el material se vende con ese nombre; la palabra española, en cambio, arrastra ochocientos años de historia religiosa y moral que el término inglés aquí no despierta.

Lo que yo veo

Soy Victor, gigolo, veinticinco años en el BDSM y psicoterapeuta de formación. De todas las palabras de esta lista, castidad es la que más hace tropezar a la gente, y no es por la práctica. Es por la palabra. Lleva un cura dentro.

Casi todo el que saca el tema empieza por la duración. Cuánto se puede aguantar, cuánto es normal, cuál es el récord. Esa nunca es la pregunta que importa. La que importa es qué quieres conseguir con ello, y esa respuesta es distinta en cada pareja. En una es tensión, en otra es atención, y en una tercera resulta ser, visto después, sencillamente una manera de tocar el tema juntos un momento cada día.

Y una cosa que la gente rara vez ve venir: el papel de keyholder pesa más que el de quien lleva el aparato. Quien recibe la llave recibe una responsabilidad que no se acaba cuando lo divertido deja de ser nuevo. Veo encallar acuerdos más por ese lado que por el otro.

Lo que puedes hacer tú

  • Quédate en una regla antes de comprar nada. Una semana sin tocarte te enseña más sobre si la castidad es para ti que cualquier compra.
  • Pon una fecha de fin en las dos agendas, y cúmplela. Prolongar lo puedes hacer la próxima vez; ir aplazando quita justo la tensión por la que lo haces.
  • Acuerda qué sí se puede entre medias, desde el contacto hasta el estímulo sin orgasmo. Sin ese acuerdo cada uno lo rellena a su manera, y distinto.
  • Deja una segunda llave donde quien lleva el aparato pueda alcanzarla, y di en voz alta quién más tiene otra. Eso no le quita nada al acuerdo y ahorra una visita a urgencias.
  • Enjuaga a diario con agua y sin jabón. Thuisarts.nl lo recomienda para el glande irritado, y señala el propio jabón como causa, porque les da espacio a los hongos. Si las molestias siguen tras unos días, ve al médico de cabecera.
  • Corta el aparato sin dudarlo en cuanto la piel de debajo se decolore o se note sin sensibilidad, y que lo mire un médico si eso no remite en una hora. En los casos recogidos, el tiempo hasta el tratamiento llegó a semanas, y es justo ahí donde se tuerce.

Más lectura sobre la castidad

En esta web la parte práctica está bajo la palabra inglesa: chastity trata el aparato y la duración, keyholder el papel de quien tiene la llave, y CB la sigla que te encuentras en los perfiles. El artículo sobre el control del orgasmo es la práctica más amplia de la que la castidad es la forma más lenta.

Fuera de esta web, el libro de Albrecht Classen es el sitio donde la historia del cinturón de castidad se investiga con honestidad, y el Catecismo de la Iglesia Católica recoge en sus propias palabras qué entiende la Iglesia por castidad, de lectura libre en neerlandés.

Dónde encaja esto en esta web

La castidad como acuerdo pide a alguien que de verdad lo cumpla, y para mucha gente ese es justo el escollo: tu pareja está, pero no quiere ocuparse de ello cada día. Lo que yo hago queda más cerca de la tercera forma de arriba que de un candado de semanas. En la página sobre la BDSM-date está cómo funciona el control del orgasmo dentro de una noche y qué acordamos de antemano.

Fuentes

  • Catecismo de la Iglesia Católica, segunda parte del artículo 6: La vocación a la castidad. Iglesia Católica Romana, edición neerlandesa vía RKDocumenten.nl. El texto doctrinal oficial, y con ello la fuente de lo que la propia Iglesia entiende por castidad. Aporta el párrafo 2337 (“La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona y señala así la unidad interior del hombre como ser corporal y espiritual”), el párrafo 2339 (“La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana”), el párrafo 2348 (“Todo bautizado está llamado a la castidad”) y el párrafo 2349 con las tres formas de la virtud: la de los esposos, la de la viudez y la de la virginidad, más la frase de que los casados están llamados a vivir la castidad conyugal.
  • kuis. Etymologiebank, alojada por el Instituut voor de Nederlandse Taal, con el lema del Etymologisch Woordenboek van het Nederlands (Philippa et al., 2003-2009), el de Van Veen y Van der Sijs (1997) y el de De Vries (1971). Aporta la forma del neerlandés medio cuusch de 1265-1270 con el sentido “limpio de cuerpo, honesto, recatado” en la cita cusch ende fijn, el préstamo del latín cōnscius “consciente” de com- y scīre, la evolución de sentido de “consciente” a “que se abstiene del placer sensual”, y los emparentados: sajón antiguo kūski, alto alemán antiguo chuski, inglés antiguo cūsc y nuevo alto alemán keusch.
  • Penile Strangulation: Analysis of Postextrication Follow-Up, Sequelae, and a Review of Literature. Campbell, Kwenda, Bozorgmehri, Terry y Yeung, servicio de urología de la University of Florida, American Journal of Men’s Health 18(1), 2024. Revisión de 56 estudios con 100 casos de estrangulamiento del pene entre enero de 2000 y diciembre de 2019. Aporta para este artículo la edad media de 41 años con un rango de 3 a 86, el seguimiento que fue de una semana a siete años, y la escala de cinco puntos de Bhat de 1991, en la que el grado 1 es la hinchazón del extremo del pene sin lesión de piel ni de uretra y el grado 5 es gangrena, necrosis o pérdida de ese extremo. Las cifras sobre anillos metálicos y actividad sexual del mismo estudio están en keyholder y aquí no se repiten a propósito.
  • The Medieval Chastity Belt: A Myth-Making Process. Albrecht Classen, Palgrave Macmillan, colección The New Middle Ages, 2007. Monografía académica de un medievalista sobre justo esta pregunta. Aporta la constatación de que el cinturón de castidad figura entre los objetos que la gente asocia con la Edad Media “oscura”, y que el libro analiza el origen de ese mito y muestra cómo una idea equivocada y cómoda sobre una supuesta práctica histórica llevó a imágenes directamente falsas de instrumentos de control usados por maridos celosos. El índice incluye el capítulo “The Chastity Belt: Fiction and Truth According to Scholarship and Popular Opinion”.
  • Chastity belt. Wikipedia. Aporta la constatación de que las pruebas creíbles de cinturones de castidad no existen hasta el siglo XV, más de cien años después del final de las cruzadas, y que la mayoría de los ejemplares conservados se consideran hoy falsificaciones del siglo XIX. Esta fuente está también en CB y en chastity; allí aporta otros pasajes.
  • Ik heb een ontstoken eikel. Thuisarts.nl, una colaboración del Nederlands Huisartsen Genootschap con la Federatie Medisch Specialisten y Patiëntenfederatie Nederland. Aporta el consejo de enjuagar el glande un par de veces al día con agua y sin jabón mientras retiras con cuidado el prepucio hacia atrás, la constatación de que lavar con jabón es en sí una causa de inflamación porque los hongos ganan espacio, y el consejo de consultar al médico de cabecera si las molestias no remiten tras unos días.

Términos relacionados

  • Keyholder. El sleutelhouder, y qué le pide ese papel a alguien en la práctica.
  • CB. La sigla de chastity belt o chastity cage, y por qué se confunde con CBT.
  • Cage. El nombre inglés con el que se vende la jaulita, y a la vez la palabra para una jaula en la que cabe alguien.
  • Edging. El mismo movimiento en minutos en vez de semanas.
  • D/s. El marco en el que suele hacerse un acuerdo de castidad.
  • Sisificación. El programa en el que un candado suele ir de la mano para alargar la humillación.
  • Límite. Donde fijas hasta dónde quieres llegar en un acuerdo como este.
  • Cinturón de castidad y jaula de castidad. Los dos aparatos, con el mito y el lado de la seguridad respectivamente.
  • Control del orgasmo. La práctica superior, de la que la castidad es la forma más lenta.
  • Negación del orgasmo. La palabra para el mismo rechazo sin que haga falta un candado. La palabra neerlandesa para el papel con la llave está en sleutelhouder.

Preguntas frecuentes

Lo que la gente aún pregunta sobre la castidad.

  1. ¿Qué es la castidad?

    La castidad es privarte de la satisfacción sexual, en inglés chastity. Como virtud moral, castidad significa que llevas tú misma las riendas de tu sexualidad; en el BDSM significa que cedes esa decisión a otra persona, a menudo con un candado cuya llave guarda alguien más. La palabra trata del trato con el deseo, no de su ausencia.

  2. ¿Qué diferencia hay entre castidad y chastity?

    Ninguna, salvo el idioma y lo que cada palabra arrastra. Chastity es el término inglés que te encuentras en los perfiles y en las tiendas online, y va casi siempre sobre el material. Castidad es el mismo concepto en español, pero encima arrastra ochocientos años de significado religioso y moral, y eso se le nota a la palabra.

  3. ¿Existió de verdad el cinturón de castidad en la Edad Media?

    No. El medievalista Albrecht Classen, de la University of Arizona, le dedicó en 2007 un libro entero, The Medieval Chastity Belt: A Myth-Making Process, y su tema no es el cinturón sino la historia que se formó a su alrededor. No hay pruebas creíbles de cinturones de castidad anteriores al siglo XV, y la mayoría de las piezas de museo se consideran hoy falsificaciones del siglo XIX.

  4. ¿Es la castidad lo mismo que la abstinencia o el celibato?

    No, tampoco en la fuente de la que la palabra saca su carga moral. El Catecismo de la Iglesia Católica distingue tres formas de castidad, entre ellas expresamente la de los casados, y la llama castidad conyugal. La abstinencia y el celibato son, pues, formas que la castidad puede adoptar, no sinónimos suyos.

  5. ¿Se puede practicar la castidad sin cinturón ni jaula?

    Sí, y la mayoría de la gente empieza así. La castidad es en el fondo un acuerdo: una no se toca, y la otra decide cuándo vuelve a poder hacerlo. Un candado hace ese acuerdo más difícil de romper, pero no es lo que crea el acuerdo. Quien prueba primero una semana solo con una regla sabe después si esto es para él o para ella.

  6. ¿A quién puedes acudir con preguntas sobre la castidad?

    A Victor, gigolo con veinticinco años de experiencia en el BDSM y formación como psicoterapeuta. Oye la pregunta sobre la castidad más a menudo de lo que la gente cree, casi siempre de parejas que no saben cómo sacar el tema, y no juzga por ello. Haz tu pregunta sin compromiso a través del formulario de contacto, o ponte primero a chatear gratis.

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¿Más preguntas sobre la castidad?

Soy Victor. La palabra suena más severa de lo que es la práctica, y la duda que tienes sobre ella es seguramente más normal de lo que crees. Pregunta sin más; no te compromete a nada y te contesto con discreción.

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