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Glosario
El paraguas sobre el puppy play, el kitten play y el ponyplay, y el juego de rol al que más rápido se le cuelga una conclusión equivocada.
El animal play (en español: juego de rol animal) es un juego de rol en el que al menos un participante adopta el papel de un animal. Las formas más conocidas son el puppy play, el kitten play y el ponyplay. El animal play puede ser sexual, pero no tiene por qué, y no tiene nada que ver con el contacto sexual con animales de verdad.
| Término en inglés | Idéntico. Animal play o animal roleplay; no existe una palabra española asentada. |
| También conocido como | juego de rol animal; el petplay es el subconjunto en el que el animal es una mascota, con el kitten play como una de sus formas |
| Formas más conocidas | puppy play, kitten play, ponyplay, y la variante de vaca lechera HuCow |
| ¿Sexual? | a veces sí, a menudo no; la investigación encuentra ambas cosas |
| Mayor malentendido | que tendría algo que ver con la bestialidad |
El animal play va de comportamiento, no de disfraz. Alguien adopta la postura, los movimientos y la forma de reaccionar de un animal, y el otro lo trata en consecuencia.
En el puppy play, la forma más estudiada, eso significa gatear, traer objetos, andar con correa y recibir premios. Wignall y McCormack describieron en Archives of Sexual Behavior, tras entrevistas en profundidad con treinta hombres homosexuales y bisexuales, que el pup play consiste en esencia en imitar el comportamiento de un perro y adoptar el papel de perro.
El gear forma parte para la mayoría. En una encuesta comunitaria posterior con 733 participantes, Wignall y sus colegas hallaron que la mayoría poseía gear y lo llevaba durante el juego, y que los participantes usaban nombres de pup propios y se identificaban con razas de perro.
Los distintos animales dan dinámicas distintas, y por eso la escena los mantiene separados.
El puppy play funciona con juego, obediencia y premio. El kitten play, en cambio, funciona con el carácter propio: un gato viene cuando quiere. El ponyplay queda aparte de eso y se parece más al deporte o a la exhibición, con arnés, elevación alta de rodillas y a veces un carro. La enciclopedia menciona además el HuCow, en el que se adopta el papel de vaca lechera.
Lo que comparten es que el lenguaje humano desaparece. Quien hace de animal no habla, y eso cambia la forma de acordar las cosas y de parar.
El atractivo está en que el papel humano desaparece. Sin palabras, sin expectativas sociales, sin decisiones: solo reaccionar a lo que pasa.
Wignall y McCormack lo llaman un headspace y describen el pup play, además de como actividad sexual, también como una forma de relajarse. En sus entrevistas, la mayoría de los participantes usaba el pup play para la satisfacción sexual, pero la parte relajante se sostenía por sí sola al lado.
En la encuesta con 733 participantes, la mayoría declaró que el pup play mejoraba su salud mental, pero los investigadores también hallaron que un diagnóstico psíquico se asociaba con un estilo de juego más social. Eso es una correlación, no una cura, y no convierte el animal play en un tratamiento.
“Esto va de animales.” No. Wignall y McCormack lo buscaron de forma explícita y escriben que no encontraron ni un solo indicio para interpretar el pup play como una forma de zoofilia. La enciclopedia dice lo mismo: para la mayoría de los participantes no tiene nada que ver con eso.
“Siempre es sexual.” Tampoco. Las dos cosas conviven, y la parte relajante y no sexual es lo principal para buena parte de los participantes.
“Petplay y animal play son lo mismo.” Casi, pero no del todo. El animal play es el paraguas; el petplay es el subconjunto en el que el animal se tiene como mascota. El ponyplay, por ejemplo, queda fuera, porque a un poni se le adiestra y no se le tiene como mascota querida.
El juego de rol me gusta, y el animal play es una forma suya sobre la que recibo pocas preguntas pero en la que veo la mayor sorpresa.
Casi nunca empieza por el animal. Empieza por las ganas de no tener que hablar un rato. Quien lleva todo el día siendo responsable de la conversación quiere una hora en la que eso desaparezca, y un papel sin lenguaje es una ruta directa hasta ahí.
La palabra, por cierto, asusta más que el acto. Quien oye “petplay” piensa en un traje; lo que suele pasar es que alguien está sentado en el suelo y apoya la cabeza contra una pierna.
Si quieres explorar un papel así conmigo alguna vez, se puede dentro de una cita BDSM.
En esta web, el artículo sobre compartir fantasías trata cómo empiezas a hablar de esto con una pareja.
Fuera de esta web, el estudio de Wignall y McCormack es el primer trabajo empírico sobre el pup play y sigue siendo el mejor punto de partida.
Preguntas frecuentes
El animal play es un juego de rol en el que al menos un participante adopta el papel de un animal. Las formas más conocidas son el puppy play, el kitten play y el ponyplay. Va de postura, movimiento y comportamiento, no de disfraz.
Casi, pero no del todo. El animal play es el término general; el petplay es el subconjunto en el que el animal se tiene como mascota. El ponyplay, por ejemplo, queda fuera, porque a un poni se le adiestra y no se le tiene como mascota querida.
No. Wignall y McCormack lo buscaron de forma explícita en Archives of Sexual Behavior (2017) y no encontraron ni un solo indicio para interpretarlo como zoofilia. Solo hay personas implicadas.
No. En el estudio por entrevistas de Wignall y McCormack, la mayoría usaba el pup play para la satisfacción sexual, pero la parte relajante se sostenía por sí sola al lado. Ambas formas existen.
A Victor, gigolo con veinticinco años de experiencia en BDSM y formación como psicoterapeuta. El juego de rol está en su lista de síes, en cualquier forma que acordéis. Puedes hacerle una pregunta sin compromiso a través del formulario de contacto o primero chatear gratis.
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Ninguna entrada trata el animal play en sí. Estas tres tratan la parte que siempre lo precede: decir en voz alta lo que quieres.

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