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Tu primera vez en una fiesta de juego: qué puedes esperar

Tu primera vez en una fiesta de juego BDSM

Tu primera vez en una fiesta de juego: qué puedes esperar

La pregunta que más me hacen sobre una fiesta de juego no es qué ocurre. Es si llamas la atención por no hacer nada.

No. Llamas la atención si tocas a alguien sin preguntar. No hacer nada es la ocupación más elegida de la noche.

Qué es una fiesta de juego

Una velada en la que la gente juega junta en un espacio preparado, con supervisión y con normas. No es más que eso. En inglés se llama play party, y el espacio donde ocurre suele llamarse dungeon, una palabra engañosa para lo que casi siempre es una sala con calefacción y mobiliario.

La diferencia con una fiesta fetichista está en el acento. En una fiesta fetichista el foco está en la ropa y en que te vean; hay código de vestimenta y se baila. En una fiesta de juego el foco está en lo que pasa en la sala de juego. Muchas noches son las dos cosas a la vez, y entonces la sala de juego es un espacio aparte donde la música suena más baja.

Existe también una variante sin juego: el munch. Es un encuentro en un café o restaurante, con ropa normal, donde solo se habla. Para mucha gente ese es el verdadero primer paso, y para mí uno sensato.

Las normas de la casa son el centro, no el anexo

Cada local tiene sus normas de la casa, y las recibes al entrar o antes por correo. Léelas. Cambian de un sitio a otro y no son un trámite.

Lo que casi siempre aparece:

  • Nada de móviles, nada de fotos. En casi todos los sitios el móvil tiene que quedarse en una taquilla o en tu bolso. Es la norma que se vigila con más dureza, porque todas las personas de esa sala tienen algo que perder.
  • Pregunta antes de tocar algo. También un hombro. También el material de otra persona.
  • No cruces por medio de una escena. Alrededor de un sitio donde se está jugando hay un espacio imaginario que rodeas, aunque eso suponga dar un rodeo.
  • Sin alcohol ni drogas para quien juega. Es una norma dura en casi todas partes, para los dos lados de la escena.
  • Lo que ves, se queda ahí. Reconoces a alguien del trabajo, y esa conversación no la tienes.

Quién es el DM y por qué lo buscas

Por la sala de juego anda alguien con un brazalete, una camiseta o una chapa reconocible. Es el DM, el dungeon monitor. Su tarea es la supervisión: vigila la seguridad de lo que pasa, interviene si algo se tuerce, y es a quien acudes ante cualquier duda.

Lo que un DM no es: un guardia de seguridad que te echa. Ni alguien que juzga si tu pregunta es lo bastante tonta como para no hacerla.

Búscalo en cuanto entres, antes incluso de querer nada. Dile que es tu primera vez. En cualquier buena noche esa frase te consigue una vuelta por el local, y a veces alguien que pasa a verte de rato en rato durante el resto de la velada. No es un trato especial. Es justo para eso que existe ese papel.

Mirar forma parte

Lo que ocurre en la sala de juego se llama juego en público: jugar donde hay otros delante. Eso significa que ser mirados es parte del acuerdo que esas personas han hecho entre ellas.

Mirar se puede, entonces. Participar no, salvo que te lo pidan. Entre esas dos cosas hay más distancia de la que creen los recién llegados, y por eso unas cuantas cosas prácticas:

No te pongas demasiado cerca. Metro y medio es de sobra, y lo ves todo.

No digas nada mientras ocurre. Ni un cumplido. Quien está dentro de una escena oye una voz del público como una interrupción.

Vete cuando hayas visto suficiente. No hay ninguna etiqueta que diga que tienes que quedarte hasta el final.

Mira también el aftercare. Al terminar suele venir un rato de calma con una manta y agua. No es un detalle menor, y para muchas personas que llegan por primera vez es la parte más reveladora de la noche. Lo que pasa ahí está en la página sobre el aftercare.

Qué llevas

Poco. Una toalla, agua, y algo con lo que te sientas a gusto.

Sobre la ropa: en una fiesta de juego el código de vestimenta suele ser más blando que en una fiesta fetichista, pero la ropa de calle canta. Algo sencillo en negro nunca falla. Lleva unos zapatos que puedas dejar puestos dentro, porque en muchos locales no quieren suelas de calle en el suelo.

Y además: tu propio material si lo tienes, y si no, nada. En la mayoría de los sitios hay material, y se limpia entre una persona y otra. Pregunta cómo se hace si quieres saberlo. Es una pregunta normal.

No vayas sola, o ve justo sola

Las dos cosas funcionan, y depende de lo que necesites.

Ir con alguien es la barrera más baja. Tienes a quien tener al lado en los primeros diez minutos, y esos son los diez minutos más duros. El inconveniente es que quedas pegada a esa persona y que es fácil pasarte la noche entera hablando en un rincón.

Ir sola te obliga a dirigirte a alguien, y eso pasa antes de lo que crees: en estas noches una cara nueva no es una amenaza, sino un tema de conversación. Eso sí, organiza entonces una safe call, alguien que sepa dónde estás y a qué hora te vas a avisar. Yo también lo hago, y no es desconfianza, es una costumbre.

Lo que yo veo de esto

Las mujeres que me escriben sobre esto tienen casi todas la misma imagen en la cabeza: una sala en la que todo el mundo las mira en cuanto se abre la puerta. Lo que ocurre en realidad es que casi nadie levanta la vista.

La primera vez suele ser más aburrida de lo esperado, y eso es justo lo bueno. Das vueltas, miras, hablas con dos personas, te vas a casa a la una y media y no has hecho nada. Eso es una primera vez lograda.

Si prefieres hablar antes con alguien que conozca estas noches, también se puede. Yo voy a ellas, y respondo a tus preguntas sin que tengas que reservar nada. Cómo es una noche juntos si sí quieres ir más allá, lo tienes en cita BDSM.

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