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Por qué las mujeres engañan

Por qué las mujeres engañan en una relación

Por qué las mujeres engañan

La infidelidad es un tema que levanta ampollas y del que casi nadie habla con calma. Hay webs que viven de ello, NovaMora, Second Love, y de rebote también otras páginas de citas. Pero la pregunta de fondo es otra: ¿qué empuja a una mujer a buscar fuera lo que no encuentra en casa? Debajo casi siempre hay un acuerdo que nunca se dijo en voz alta. Qué significaba la monogamia para esta pareja en concreto, eso casi nunca se habló.

Carencia emocional
Muchas mujeres se sienten descuidadas en el plano emocional dentro de su relación. Les falta la atención y el cariño de su pareja, y dejan de sentirse valoradas. Cuando una mujer lleva mucho tiempo sintiéndose invisible, es fácil que acabe buscando ese hueco en otra parte.

Falta de intimidad
La intimidad física pesa mucho en la mayoría de las relaciones. Cuando desaparece o se queda corta, algunas mujeres sienten unas ganas enormes de volver a sentirse deseadas en su cuerpo. Y casi nunca es solo sexo. También son los abrazos, los besos, esa ternura de piel que se echa de menos sin darte cuenta.

Buscar la propia valía
Para muchas mujeres, engañar es una manera de levantar su autoestima. Sobre todo cuando se sienten poco valoradas o rechazadas por su pareja de ahora. La atención de alguien nuevo las hace sentirse otra vez especiales.

Ganas de aventura
Con el tiempo, una relación se vuelve previsible, pura rutina. Algunas mujeres echan de menos la tensión de los primeros meses, ese cosquilleo del principio. Y ese deseo de algo nuevo las puede llevar a una aventura.

Necesidad de autonomía
A veces lo que una mujer busca es sentirse autónoma, dueña de sí misma. Engañar puede ser una forma de salirse del papel de pareja, de madre y de trabajadora, y volver a encontrar quién es ella.

Insatisfacción personal o crisis de la mediana edad
La insatisfacción con una misma también empuja. Va desde no estar a gusto con la propia vida hasta esas preguntas grandes que suelen asomar hacia la mitad del camino. La sensación de estar atrapada en una vida ya trazada lleva a algunas mujeres a buscar un sentido nuevo, a veces en una aventura.

Despecho o venganza
Pocas veces es el único motivo, pero el desquite cuenta. Si la pareja fue infiel antes o hizo daño de otra manera, una mujer puede elegir engañar como forma de devolverlo o de darse una satisfacción propia.

Autodescubrimiento
A veces una mujer engaña por ganas de descubrirse, de explorar de nuevo su identidad sexual. Sobre todo cuando antes se sintió limitada en lo que podía expresar. En algunos casos la raíz está en la falta de sintonía o de apertura dentro de la relación cuando se trata de deseos sexuales. Si la pareja no quiere probar nada nuevo ni mirar otras caras de la sexualidad, aparecen la frustración y las ganas que no se sacian.

Casi nunca hay una sola causa. Suele ser un montón de cosas que se refuerzan entre sí hasta que una mujer decide dar el paso. Y sí, engañar tiene sus riesgos y peligros claros. Cualquier mujer que se reconozca en alguno de estos puntos merece atención, comprensión y una conversación sincera sobre lo que necesita dentro de su relación. Para algunas, aun así, resulta atractivo vivir la tensión de algo nuevo y discreto sin complicar la relación que ya tienen. Una opción que algunas mujeres se plantean es contratar a un gigolo.

Contratar a un gigolo es una manera segura y tranquila de darte esa aventura y esas experiencias nuevas, con la certeza de que la discreción y el respeto mutuo están por delante de todo. Para muchas es una solución de un rato: sentirte llena y a gusto sin el peso emocional y moral que suele venir con la infidelidad. Lo que de verdad ayuda es mirar qué hay debajo de esas ganas y poder hablarlo abierto dentro de tu relación, si hace falta con un terapeuta o con alguien que acompañe a parejas. Así a veces se encuentra algo que dura, que deja contentos a los dos y que hasta afianza la relación.

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