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¿Contratar un gigolo?

¿Contratar un gigolo?
Este artículo apareció antes en girls-things.nl, escrito por Merle Hebing.
¡Hola! ¿Contratar un gigolo? Eso no se hace así como así, ¿no? ¿Te da vergüenza? ¿Se puede, eso? Aquí abajo cuento más sobre el estigma de contratar un gigolo. Porque, a estas alturas de 2025, esto no debería ser raro, extraño ni chocante, ¿verdad? Las mujeres somos iguales a los hombres. Y cuando un hombre contrata una escort, nadie se vuelve a mirar. Pero ¿al revés? ¿Una mujer no puede vivir una noche emocionante…?!
Un artículo que quizá no esperarías tan pronto en mi blog. Victor llegó a través de mi correo. Un gigolo que quería contarme un poco más sobre su mundo y, de paso, romper el estigma. Porque una mujer también puede vivir una noche emocionante y contratar a alguien para ello (o, dicho sin rodeos: pagar por una experiencia sexual).
¿Contratar un gigolo?
Victor me preguntó si quería dedicar un artículo a “contratar un gigolo”. Y, la verdad, a mí también me picaba la curiosidad por saber cómo va todo esto. Intercambiamos los números (no, para una cita no, por desgracia, jaja) para charlar sobre qué hace exactamente un gigolo y en qué consiste. Estuvimos más de media hora al teléfono. Y, sinceramente, ¡yo quedaría con él ahora mismo!
Tuvimos una conversación muy agradable, como si conociera a este hombre desde hace años. Creo que eso es también lo que lo hace “especial”. Con Victor te sientes de verdad en casa. Habla con facilidad, escucha bien y te deja del todo “zen”. Es algo que Victor ha oído muchas veces, y así fue como acabó en este oficio.
Un gigolo es más que solo tener sexo. Es entrar en conexión el uno con el otro. Victor ofrece varios servicios. Piensa en una cita, una experiencia BDSM, cenas románticas y mucho más. Todo del todo ajustado a cómo tú lo quieras. Te pone cómoda y no hace nada que tú no quieras.
¿Cómo va eso?
“Primero me pongo a chatear contigo”, me cuenta Victor. No empiezas de golpe conmigo. Primero “rompemos el hielo” un poco por el chat. Así tienes la sensación de que ya os conocéis un poco. Ahí hablamos de tus deseos, tus anhelos y lo que esperas encontrar. Luego quedamos “de verdad”. Victor te pone cómoda. “Quizá primero hay que soltar la tensión, dejamos que todo aterrice, o quizá puedo subir un poco esa tensión…”. “La cita la vamos dando forma sobre la marcha”.
Victor tiene un pasado en el BDSM y sabe mucho del tema, pero también trabaja como psicoterapeuta, así que sabe como nadie cómo tratar a una mujer. A Victor le gusta de verdad su trabajo como gigolo y quiere dar a mujeres o a parejas una experiencia alucinante. Y esto lo hace además de su trabajo como psicoterapeuta. Su esposa lo sabe todo de su trabajo y lo apoya, y eso me parece precioso de escuchar: así que esto puede convivir perfectamente.
Para todo el mundo
“Mujeres, poneos en vuestra fuerza y decid lo que queréis”. “Cuando estás en la panadería, también dices qué pan quieres, ¿no?! ¿Por qué no en lo sexual? Tampoco dejas de ir a la panadería porque no te atreves a pedir”. ¿Lo pillas?! Aquí Victor tiene razón, me parece. Contratar un gigolo no es solo para mujeres “tristes, feas y mayores”. Al contrario, Victor se encuentra justo con mujeres muy distintas.
Espero que con este artículo nos pongamos un poco menos tensas con lo de contratar un gigolo siendo mujer. Contratar un gigolo es más de fiar que andar “deslizando” en Tinder y esperar que la cita se parezca un poco a su foto de perfil y no tenga otros planes raros.
Me pareció de verdad una conversación agradable y bonita con Victor, y espero que el estigma de contratar un gigolo siendo mujer ya no resulte raro ni extraño. Y, especialmente para todas mis lectoras, puede que Victor tenga en mente una sorpresa emocionante…
