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Charla tranquila con café, compañía después de perder a tu pareja

Para ti, tras perder a tu pareja

Compañía después de una pérdida, sin que tengas que seguir adelante

Alguien que se sienta a tu lado, no tiene que arreglar nada y simplemente se queda.

¿Te suena esto?

Dices "bien, bien", y eso es solo media verdad

Bienvenida, soy Victor. Quizá llegaste aquí por casualidad. O justo al contrario.

Él murió hace unos años. Trabajas, te ocupas de tus cosas, y de cara afuera todo va bien, lo cual en buena parte es cierto. Lo que echas de menos es algo pequeño: alguien que conocía tu día sin preguntar, alguien con quien hablar de lo que pasó hoy. Con las cosas grandes te apañas.

Casi nadie pregunta ya cómo estás de verdad. Tu hija te escribe, y tú tecleas “bien, bien”, porque una respuesta corta no existe. Hasta que un olor o una canción en la radio lo acerca todo otra vez de golpe. O vuestro aniversario de boda, que sigue ahí en la agenda sin más.

Puede que reconozcas esto

  • El lado vacío de la cama

    Por la mañana todavía lo miras. De forma automática, antes de darte cuenta.

  • Dos tazas

    Por costumbre sacas dos del armario. Solo cuando están en la encimera lo ves.

  • "Bien, bien"

    Eso le tecleas a tu hija. Bastante ocupada está ya, piensas.

  • Una risa que te sobresalta

    Te ríes a carcajadas por un chiste, y justo después te sientes culpable. ¿Ya se puede?

  • Sus galletas en el estante

    Pasas por delante en el supermercado. En la caja sientes como si hubieras rechazado algo.

  • Otra invitación rechazada

    Entrar sola a un cumpleaños todavía no te sale. Y luego te fastidia estar otra vez en casa.

Disfrutar no es una traición

Primero algo importante: que leas esto no significa que lo olvides. No buscas un recambio. Buscas a alguien que simplemente esté ahí un rato.

Esa culpa cuando te ríes o disfrutas de algo es de lo más normal. Sobre todo demuestra cuánto significaba él para ti. La pena y el placer pueden convivir. Lo uno no hace más pequeño lo otro.

Soy psicoterapeuta de oficio, así que la pena no me asusta, y tampoco intento quitártela hablando. Una cita conmigo no es acompañamiento en el duelo ni terapia. Sí alguien que se queda sentado cuando un momento normal se vuelve de pronto pesado.

Si no cambia nada, cada risa sigue siendo una pequeña traición, y las invitaciones se acaban solas porque al final siempre dices que no. No tiene por qué ser así. Puedes volver a dejarte tocar, sin que eso le quite nada a él.

De la mano en la mesa, ternura y compañía después de una pérdida

Una tarde o una noche en la que no tienes que hacer nada

Imagínate: un paseo junto al agua, o un café en un sitio donde nadie te conoce. No tienes que hacer como si todo fuera bien, ni tampoco como si fuera mal. Hablamos de él si tú quieres. O justo nada de eso, y entonces hablamos de ese libro que llevas meses queriendo leer.

El silencio también puede estar. No necesito llenarlo. Y reír vale, a carcajadas, sin que después te tengas que sobresaltar.

Quizá notes después de unas cuantas veces que quieres que te sostengan de nuevo. Se puede, si tú quieres y cuando tú quieras. Porque además de viuda sigues siendo también, sin más, una mujer.

También puede ir al revés. Tu cuerpo ya está listo mientras tu corazón va aún por detrás, y eso confunde. ¿Vienes justo por la intimidad? Igual de bienvenida. Recuperar tu confianza sexual no significa para nada que tenga que llegar enseguida una relación nueva, y sobre eso escribí más en sexo después de una pérdida.

Más sobre compañía como cita, y sobre compañía sin sexo si lo prefieres así.

¿Echas en falta sobre todo a alguien que se haga tiempo para ti, más que el contacto? Entonces lee compañía para mujeres mayores. Y si hay una boda o un cumpleaños al que no quieres entrar sola, también voy contigo sin más.

¿Primero conocernos con calma?

Con un mensaje basta. Un paseo o un café como primer paso está bien, y después ya verás.

Gigolo Victor, compañía tranquila y una buena conversación después de una pérdida

Por qué precisamente yo

Tengo cincuenta y pocos. A mi lado no te tienes que sentir de pronto una mujer mayor, como al lado de un chaval (y tampoco hago como si lo fuera).

Siempre me encuentras a mí, porque no hay agencia. Un compañero desconocido que tenga que oír tu historia otra vez no aparece nunca.

Mi formación la notas sobre todo en la calma. Consejos sobre soltar o seguir adelante no doy, y la palabra “superar” no me la oyes. Simplemente me quedo ahí.

Más sobre mí

Así funciona

De un primer mensaje a un momento fijo

  1. Un mensaje

    Con un par de frases basta. De tu pérdida no tienes que contar nada si no quieres.

  2. Un paseo o un café

    Un primer encuentro tranquilo, de día si te resulta más cómodo. No tiene que pasar nada.

  3. Compañía primero

    Una cena, un museo, una salida que sola no harías. Normalmente empieza así.

  4. Ternura si tú quieres

    El contacto, o simplemente un abrazo, llega solo si tú lo pides, y a tu ritmo. Todo se puede hablar, nada es obligatorio !!

  5. Un momento fijo, si te gusta

    A algunas mujeres les gusta tener algo que esperar con ganas. Se puede, pero no hace falta.

  6. Siempre un paso atrás

    Parar, una pausa o volver a solo café. Eso se puede siempre, sin explicaciones.

Discreto, también ante tus hijos

  • Con tu nombre de pila basta

    El resto lo cuentas si quieres.

  • No guardo nada

    Nuestras conversaciones no las guardo, y una base de datos de clientes no tengo.

  • Tú llevas el mando

    Nunca mando un mensaje sin que me lo pidas. Si hay una próxima vez y cuándo, lo decides tú.

  • Nadie tiene por qué saberlo

    Tus hijos no, tus amigas no. Lo que haces para ti es tuyo.

  • Alguien que sabe dónde estás

    Cuéntaselo sin problema a una amiga. Durante nuestra cita puede comprobar un momento que todo va bien.

  • Nada llamativo en tu extracto

    En efectivo se puede. Si pagas por banco, aparece coaching.

"Sí, pero..."

  • “¿No es demasiado pronto?” Un buen momento no existe. La conexión no tiene por qué esperar a que todo esté superado, si es que eso llega a pasar alguna vez.
  • “¿Le hago con esto de menos?” No soy un recambio, y tampoco hago como si lo fuera. Al lado del disfrute hay sitio para tu pena.
  • “¿Y si se siente incómodo?” Al principio quizá se sienta un poco distante, y es lógico: nadie te conocía como él. Entonces lo decimos en voz alta, y a menudo nos reímos un momento de ello. No intento arreglar nada.
  • “Se siente demasiado alegre para lo que estoy pasando.” La ligereza no hace más pequeña tu pena. A veces solo hace el día un poco más llevadero.
  • “¿No soy demasiado mayor?” La edad para mí no cuenta. Y yo tampoco tengo ya treinta años.
  • “¿Puedo descubrir recién ahora lo que nunca tuve?” Sí. Aunque tu matrimonio fuera bueno pero el placer se quedara por el camino, ahora puedes averiguar qué te gusta a ti. ¿Viste Good Luck to You, Leo Grande y te reconociste más de lo que pensabas? Si se siente como una primera vez, lee también primera vez a tu ritmo.

Mujeres que volvieron a sentirse vistas

No sabía qué esperar cuando me puse en contacto contigo, pero lo que tú me diste fue más de lo que jamás habría podido imaginar. Fuiste más tierno de lo que me habría podido figurar, más comprensivo, más atento, más auténtico. Me sentí tan vista y tan escuchada y tan cuidada.

Rachel
  • Conexión
  • Ternura

Victor es un hombre atento, inteligente y con buen sentido del humor. Su presencia serena combinada con su humor hacen que te sientas segura. Percibe tu estado de ánimo sin fallar y sabe crear a su manera única un ambiente agradable. Respeta a su date, sus límites y sus deseos.

Hilde
  • Conexión
  • Intimidad

Victor es el mejor regalo que te puedes dar a ti misma. Él te ve como persona. Te espera junto a él una aventura divertida y maravillosa. Gracias a él vuelvo a estar entera. Victor te da una buena sensación, una sensación segura. Y hace todo contigo dentro de tus límites. No dudes. ¡Simplemente hacedlo, chicas!!!!!!!

Lune
  • Sanación
  • Conexión
  • Crecimiento interior

No tienes que seguir adelante, solo no estar sola un rato

Escríbeme un mensaje, y miramos juntos qué te encaja. Un paseo es un buen comienzo, y lo que escribes no lo lee nadie más.

Aún no tienes que saber ninguna fecha. Si tienes una en mente, dila sin problema.

Preguntas frecuentes

Lo que me preguntan las mujeres tras perder a su pareja

  1. ¿Tiene que ir sobre mi pérdida?

    No. Tú decides si hablamos de él. Algunas mujeres pasan toda la tarde hablando de su marido, otras quieren justo pasar un par de horas hablando de algo totalmente distinto. Las dos cosas están bien.

  2. ¿Puede ser solo un paseo o una cena?

    Sí. La compañía sin más es una cita de pleno derecho. Un paseo o una cena, y ahí se queda mientras tú quieras.

  3. ¿Y si de pronto me pongo a llorar?

    Entonces lloras. No me asusto, y no intento quitarlo hablando. Después seguimos donde estábamos, o nos quedamos un rato en silencio.

  4. ¿Y si después me siento culpable?

    Puede pasar, sobre todo la primera vez. No significa que hayas hecho algo mal. Me lo puedes decir, y tú decides si hay una próxima vez y cuándo.

  5. ¿Es esto una forma de acompañamiento en el duelo?

    No. Soy psicoterapeuta de formación, pero una cita conmigo no es terapia ni acompañamiento en el duelo. Si buscas eso, un terapeuta de duelo es el sitio adecuado. Conmigo encuentras compañía, y alguien que se queda a tu lado.

  6. ¿Puede convertirse en un momento fijo?

    Sí, si a ti te gusta. Tener algo que esperar con ganas puede hacer mucho. Nunca hace falta, y parar se puede siempre.

  7. ¿Se enterarán mis hijos?

    Por mí no. Nuestros mensajes no los guardo, y por mi cuenta nunca contacto. Todo eso lo lees en mi página de privacidad.

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